jueves, 24 de febrero de 2011

Armas, drogas e intervención
John Saxe-Fernández, La Jornada, Jueves 24 de Febrero de 2011
U

n enorme C17 (Boeing Globmaster III) de la Fuerza Aérea estadunidense, con implementos paraadiestramiento policial, intentó introducir a Buenos Aires una carga no declarada de poderosas armas largas, equipos de comunicación encriptada, programas informáticos secretos, drogas narcóticas y estupefacientes, sobre cuyo empleo no se ofrecieron explicaciones satisfactorias(Página 12, 13-II-2011). Ante los operativos de regime change contra Venezuela, Bolivia, Ecuador y el putchhondureño, sorprende la reanudación de este tipo de programas con personal de Estados Unidos, interrumpidos por Néstor Kirschner: la carga secreta del C-17 muestra el grave riesgo de esos esquemas ante una diplomacia de fuerza que se intensifica: ¿iban a dar un curso o preparar un golpe?

Argentina, en respuesta coherente, suspendió esos enlaces policial-militares y exigió disculpas, que Estados Unidos se niega a dar. La Casa Rosada procedió con energía y prudencia, dado el panorama político-electoral, afectado por la muerte de Kirchner y el arribo de Mauricio Macri al frente del gobierno de Buenos Aires, quien llegó con ese fardo ultraderechista que en el pasado prohijó el golpismo y que ahora, con él, alienta tenaz represión y regresión socioeconómica. Además, por la notoria adicción de Obama a las fuerzas especiales y su despliegue clandestino en el orbe y en 19 países de la región, la actuación y réplica de Fernández es de importancia mayor para Latinoamérica y el mundo.

Aquí, en contraste, bajo la guerra al narco y la Iniciativa Mérida, se acentúa la intervención y presencia policial-militar de Estados Unidos y recrudece la violencia, atribuida en bloque al crimen organizado, pero nadie sabe quién mata y por qué. Miles mueren en matanzas inexplicables: jóvenes estudiantes ametrallados en un campo de futbol o en una fiesta juvenil, familias aniquiladas en algún retén, etc, ad nauseam. Es el mensaje del Estado fallido ¡a pocos metros de Estados Unidos!: los matamos, el Estado mexicano no los puede proteger y somos impunes.

En el limbo histórico-geográfico, Calderón hizo suyo el planteo de seguridad estadunidense, abriéndonos a la intervención del coloso, que rehusa detener el flujo de armas a los cárteles y cuyos bancos y firmas cosechan la ganancia mayor del narcotráfico. Con amnesia de 1848 y lo que siguió, el panista actúa como si la ambición de Estados Unidos por los ricos estados norteños, el petróleo y otros recursos del país, se hubiese esfumado del registro histórico y de un presente en que su dependencia de ellos es todavía mayor.Los dichos de Mullen, Clinton et. al. en torno a narcoinsurgencia onarcoterrorismo acá, indican que, como en Afganistán, Colombia y Centroamérica, ese es el idioma de la intervención y ocupación.

Friedrich Katz en La guerra secreta en México (Era, 1981) ofrece un magistral encuadre del complejo de fuerzas alrededor de la relación de México con Estados Unidos y el mundo, que permite calibrar la constelación actual documentando la persistente ambición por el norte de México. En tiempos de W. Wilson, por ejemplo, el general Pershing, en busca de Villa, propuso invadir Chihuahua y luego pidió ocupar todo México, un deseo compartido por George S. Pattoncuando escribió: debemos tomar todo el país y quedarnos con él (p. 353). AhoraThe Economist, al comentar el arranque de un vasto corredor carretero de Monterrey a Estados Unidos y apoyar la propuesta de estacionar a las autoridades aduanuales y de inmigración estadunidenses ahí mismo, en la periferia de esa ciudad, se lamenta que haya resistencia nacionalista a un operativo que, de facto, baja la frontera.

América Latina linda con Estados Unidos en el Bravo y no en Panamá: lo que se halla en juego, previó un diplomático británico en 1914, ...no es sólo México, sino todo el continente. Los Estados Unidos pueden haberles dicho que quieren detenerse en el Canal de Panamá; nunca harán tal cosa. Una vez... allá... tomarán Colombia... Luego viene el Brasil... y de allí seguirían hasta el Cabo de Hornos (220).

La carga del C-17 no es asunto menor.

jueves, 10 de febrero de 2011

Crisis, militarización y clase

John Saxe-Fernández, La Jornada jueves 10 de Febrero de 2011.

Los efectos político-sociales de la crisis económica y de la pax americana cimbran a centro y periferia capitalista: desde las urbes, barrios populares y las vastas áreas suburbanas de Estados Unidos, hasta Túnez, La Paz, Quito y la Plaza de la Libertad en El Cairo. En Estados Unidos se expande un malestar sin rumbo claro, ante el desplome de los activos de millones de familias hoy en la calle. En Irak y Afganistán cuaja el reto militar y popular a la ocupación imperial y cunde la resistencia, pacífica hasta hoy, a dictaduras tipo Mubarak, o a regímenes de usurpación electoral. En México crece el rechazo a un gobierno proconsular, escudado en programas económicos y en operativos de seguridad bajo diseño y mando estadunidense. Sus arbitrariedades son crónicas: la censura en MVS Radio al periodismo de Carmen Aristegui es la más reciente.

Como la de 1907 y 1929, la actual crisis ilumina hechos y derriba mitos antes incólumes, con sostén en la manipulación y la propaganda: el descalabro de 2007, por la desregulación y la corrosiva corrupción ligada a la especulación financiera y a las privatizaciones, exhibió la farsa de la sapiencia del mercado, desnudó fraudes, esquemas de saqueo a la clase media y popular y obvió el favoritismo de los Bush/Obama con megarrescates a especuladores y timadores: miman a bancos y firmas de inversión too big to fail y dan subsidios al complejo bélico-industrial y su vaca sagrada y talón de Aquiles: el intocable presupuesto del Pentágono (DdD), que hoy es mayor (en dólares constantes) al asignado en cualquier año de la guerra fría (A.J.Bacevich,Cow Most Sacred, Tomdispatch 27/1/2011).

Desde 1940 Estados Unidos es un estado de guerra con una economía en perenne movilización bélica y un gran aparato de espionaje y seguridad que acarrea enormes contradicciones y riesgos a su población y al mundo. La principal lección de las guerras luego del 11/09, dice Bacevich, es que el DdD “carece de la habilidad de traducir la supremacía militar en Victoria”: Estados Unidos sabe cómo iniciar guerras y cómo prolongarlas, pero no tiene idea cómo finalizarlas. El hegemón, con aguda dependencia de recursos estratégicos, agrede al Islam y se empantana en el mundo árabe y el Tercer Mundo: en Irak, Afganistán y Paquistán sus operativos militares, en lugar de fomentar su influencia, profundizan la inestabilidad e incitan al anti-americanismo, algo que también se repite en los despliegues del DdD en torno a países con ricos territorios en grandes cuencas: Orinoco, Amazonas, la Plata.... Con la extensión de la masacre y terror del Plan Colombia a México y Centroamérica bajo la Iniciativa Mérida, la política exterior estadunidense con su diplomacia económica y clandestina que gravita alrededor del presupuesto del DdD, va en ruta a una guerra interna, de polo a polo: es el mayor consumidor de drogas, sus bancos son la lavadora mundial y se hace de la vista gorda ante la masiva venta de armas a los cárteles de México, pero Clinton hace cinco meses, y ayer Joseph Westphal, segundo mando del DdD, califican a la delincuencia organizada como una insurgencia que, dice Westphal, ...busca hacerse con el poder en México, por lo cual podría ser necesario desplegar al ejército de Estados Unidos a lo largo de la frontera... o incluso a través de ella (Offnews.info 8-II-2011).

La mira no está sólo sobre sus vecinos al norte y al sur: al tercer trimestre de 2010 las corporaciones habían ganado un billón 659 mil millones de dólares, mientras el Instituto Pew indica que de junio de 2008 a marzo de 2009 la familia promedio de Estados Unidos perdió unos 100 mil dólares por los trastornos en los mercados mundiales. El alto capital cabildea por más desregulación, el desempleo es mayúsculo y millones son despojados por los bancos: hubo más lanzamientos y quiebras en 2010 que en 2008. ¿Por esto el gobierno apoya el estado de excepción instaurado por Bush et al y la derogación de la ley Posse Comitatus de 1878, que prohíbe el uso de los militares en territorio estadunidense?