domingo, 12 de junio de 2016


Trascender al neoliberalismo
John Saxe-Fernández, La Jornada a Jueves 9 de Junio de 2016.
E
l meollo de la política económica que la periferia y cada día más, la población de los centros capitalistas, ha venido padeciendo desde que se instauró una condicionalidad acreedora a ultranza por la crisis de la deuda hace más de 30 años, difícilmente calza con el rótulo deneoliberalismo: más parece una gran ofensiva de clase del alto capital con base en préstamos del Banco Mundial y el BID, con aval del FMI y Departamento del Tesoro. Como aclara Chomsky, políticas regresivas como las más perversas y depredadoras del capitalismo decimonónico (porfirista acá) no son algo nuevo y mucho menos son expresión del liberalismo que en su acepción básica es un sistema filosófico, económico y político que promueve las libertades civiles y se opone con principios republicanos, a cualquier forma de despotismo o a regímenes policial-militares.
Nadie olvida el vínculo entre elneoliberalismo y las brutales dictaduras de los 70 (Chile, Argentina, Brasil, Uruguay). Entonces ¿cuáles son los referentes a los que apunta el término neoliberalismo y cuál sería la conceptualización obtenida del conjunto de operaciones vinculadas a esa palabra? Estamos frente a un animal distinto bien delineado por William Domhoff en ¿Quién gobierna Estados Unidos? (Siglo XXI, 1999), por Jeff Faux, en Guerra global de clase (México, UACM 2008) y en fecha más reciente por Leonardo Boff, en Brasil: vuelo ciego hacia la guerra civil, vital entrevista con Blanche Petrich (La Jornada, 4/6/16 p. 31). Ahí describe las operaciones que acompañan al golpe blandoneoliberal perpetrado contra Dilma Rousseff por la lumpemburguesía brasileña y Wall Street encabezado por Michel Temer, quien, en pocos días y con sólo 3 por ciento de aprobación, “redujo el salario mínimo –que Lula consiguió aumentar a niveles decorosos–, porque el empresariado lo consideró demasiado alto. Elevó la edad de la jubilación de 65 a 75 años, cuando en el noreste, la región más pobre del país, la expectativa de vida es de 63 años. Abolió las leyes de protección a los trabajadores, que vienen desde los años de Getúlio Vargas (1930-1945 y 1951-1954) para que los patrones puedan negociar directamente los contratos colectivos sin pasar por los sindicatos. Cerró uno de los mejores proyectos sociales, Mi casa, mi vida, que permitía a los trabajadores tener una vivienda propia. Suspendió el sistema universal de salud pública, que va a ser revisado para permitir su privatización (ibid).
En Argentina las movilizaciones y protestas sociales contra las medidas económicas de Mauricio Macri no cesan, ante una amplia ola de despidos de empleados públicos y privados, inimaginables tarifazos hasta de 700 por ciento a servicios, desde electricidad, transporte, salud y habitación. Las agencias de noticias informan que los sindicatos se unifican en defensa del empleo y que la población, al igual que en Brasil, se mantiene en las calles en defensa de los logros sociales que Temer y Macri buscan desaparecer con el aplauso de Obama y Wall Street.
En medio de estas regresiones y tras de 40 años desplegando una guerra de clase que enriqueció a uno por ciento y empobreció a millones, el FMI admitió hace poco que el neoliberalismo es un fracaso. Ahora dice que las políticas de austeridad neoliberal y desregulación de los movimientos de capital aumentaron la inequidad y que esa inequidad, como advirtieron por décadas los críticos, podría haber debilitado el crecimiento, por lo que los gobiernos deben redistribuir más” (B. Dangl, Counterpunch.org 1/6/16). El abismo entre la autocrítica de un ente central de la diplomacia de fuerza de Estados Unidos y la neoliberalización en curso en Argentina, Brasil y su brutal persistencia en México debe aclararse.
Aquí el FMI amplió la línea de crédito de 67 mil millones de dólares a 88 mil millones de dólares, sin variar la condicionalidad: la nueva embajadora de Estados Unidos dijo que viene a relanzar, con más vigor la atroz Iniciativa Mérida, el diseño de facto de guerra irregular, de intervención/ocupación en clave de guerra al narco y al crimen. Jacobson relanza ¿agregando el antiterrorismo? Lo hace con la mesa puesta: leyes que amplían sin limite la jurisdicción penal militar a lo civil y otras leyes fuertes para proteger la infraestructura petroeléctrica valorada en billones(trillions) que se está traspasando al big oil y a la voraz lumpemburguesía local.
Aquí como en Medio Oriente, Estados Unidos desata los precipitantes de guerra civil. Quiere estados fallidos o en desintegración. En Brasil Boff teme que la fractura del sistema democrático pueda desembocar enuna especie de guerra civilY eso está en la lógica de Estados Unidos, generar violencia (ibid). En Argentina Macri va rápido con el rollback gringo. Neoliberalizó la economía; retiró el control civil sobre los militares, devolvió la autonomía a las fuerzas armadas, y autorizó dos bases militares de Estados Unidos: una cerca de las fronteras con Brasil y Paraguay y la otra al sur, cerca de la Antártida.

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